Tuve que emprender un viaje hasta Flores, sobre Rivadavia, una linda capillita. Desde que abandoné el umbral de mi guarida me acompañó esa sordera que provocan los auriculares de mi moto-rockr, por lo que la vida me pareció por un buen rato una película de Charles Chaplin, sólo que en color. Los autos parecían volar, sin consumir ningún tipo de combustible, era increíble; las personas que caminaban a mi lado hacia el mismo destino aparecían y desaparecían siempre repentinamente; la contaminación acústica se transformó en no más que el choque de una moneda en una de las boleterías del Sarmiento y Roger Waters pareció acompañarme como si estuviera metido dentro de las mismas prendas que llevaba puestas, dentro de mi cabeza, claramente dentro de ella.
Abordé el vagón que se cruzó primero en mi camino, y caminé al fondo de una caravana por unos cuantos como el primero que pise (salvo el furgón que tenía un tono a lo mejor londinense y un aroma profundamente natural, inundando el resto de los vagones siguientes). No se si habrá sido ese estado pasivo o qué, pero en un santiamén ya no estaba allí como partícipe, sino como una especie de observador, atento observador, pero externo al fin. Sentada pero no, pude ver a esa joven mujer grande, que parecía haber sido vestida muchísimos años antes de su nacimiento, y que, contradictoriamente a su apariencia (lo que reflejó una forma de ser para consigo misma) llevaba un carrito, con una nena dormida y su sobresaliente cara de angel, aparentemente de como seis años. Por supuesto eso llamó mi atención, los opuestos en las imagenes madre e hija. Mi atención no se detuvo demasiado por ahí. Sin darme cuenta en qué momento empezó, escuché un grito de una mujer, una exaltada y rotonda mujer, que sufrió algún tipo de ataque de parte de esta especia de personas que vuelan. El extraño individuo pareció dar el golpe y saltar, como si fuera hacia una pileta de unos metros de profundidad, a las vías. Lo increíble fue que no era la parte del trayecto en la que las vías se ven de cerca, se puede distinguir las piedras y la basura que la gente tira, no. Era esa parte del trayecto, en la que parece estar subiendo y separándose del suelo el vagón abordado, tan lejano del suelo como yo de todos los demás en ese momento (era mucho realmente). Así cómo los pasajeros se dieron vuelta poniendo exagerado interés en lo ocurrido, yo corrí mi mirada para algo que saliera de la ventana, esperando ansiosa algo que me pudiera sorprender. No se por qué tenía tantas ganas de disfrutar el paseo en ese momento, pero de verdad que funcionó. En cuestión de minutos pude ver el Nilo salpicando los vidrios de Domingo Faustino. Tan brillante y colorido no pude dejar de mirarlo mientras se acercaba a mí de alguna forma.
Al rato la chica con su old skool y el pelo rojizo entró con ese aire de "no me importa nada" y se paró enfrente de Kung Fu Panda, quién vestía su sensual camiseta blanca y unas reebok de mina zarpado, que no dejaba de mirar con su aire personal, ese conocido "mirame". Yo realmente la estaba pasando tan bien, nunca creí ver tantos personajes juntos dentro de 3 metros cuadrados. Lamentablemente todo tiene un final y entre tantos pensamientos fui arrastrada hasta la estación de Flores, pasando Floresta.
Al llegar a destino aguanté aproximadamente unos 20 minutos e inconcientemente me aseguré de que la sala estuviera lo suficiente en silencio como para que se escucharan mis pasos sobre tacos al salir a consumir tabaco. Una bonita freak me vió prendiento un "faso" y sonrió simpáticamente pidiendo algo de fuego. Por supuesto yo no tuve problema en convidar un poco del gas y esperé a que buscara los cigarrillos dentro de su desordenada cartera, que claramente nunca aparecieron. Mi inocencia en ese momento pudo más y no pude reconocer (hasta después de un tiempo de haber ocurrido el suceso) la tremenda jugada que se armó la pequeña ratita. El caso fue que como la amabilidad me sobra casi por la mitad de mi ÚLTIMO cigarrillo le dije "lo querés? me voy adentro". Nunca pensé que existieran personas tan decididas sobre la faz de la Tierra. "Si, gracias" me dijo, casi casi que le sale naturalmente su cara de "estaba esperando que lo dijeras", pero debe de haberse reprimido para mi menor desconfianza. Pequeña rata con lo que me cuesta a mi largar el último cigarrillo! fue una inútil prueba de amor por el prójimo que no se repetirá jamás.
Al ingresar nuevamente a esa maravilla arquitectónica no pude evitar ser cautivada (y con mayor detenimiento que la primera vez que estuve allí, tal vez por querer llevar mi cabeza a otro lado donde no estuviera presente la freak y su hurto encubierto) por los decorados, la inmensidad y todo lo que conformaba a esa basílica. Creo que el hecho de mi falta de fé en la existencia de Dios como lo plantea la religión católica apostólica romana, generó en mi esa sensación fría y tétrica que causan las iglesias de este tipo, de quién sabe cuantos cientos de años de antigüedad.
Observé, mientras sonaba la orquesta casi completa salvo por los instrumentos de percusión, unas escrituras a practicamente los costados del altar: "defende nos" y sólo un poco mas arriba "protector noster", del lado derecho, y del izquierdo algo como "adjuya nos" "sancte joseph". Al ver eso mis ojos mi sensación de frialdad se incrementó y de cierta manera llegué hasta sentirme un tanto incómoda sentada en ese banco de madera. Además,no pude definir la superficie sobre la que estaban escritos, si se trataba de una pintura semejando una superficie moldeada o realmente lo era. Los encargados de la decoración de increíble sala supieron jugar debidamente con las luces, los colores y las texturas. Llegué hasta el punto de sentir una sincera admiración por los creadores.
El fin consiste en que la vuelta a casa estuvo tranquila, con una siestita en el cómodo asiento del tren, y una caminata a casa sobre el aire fresco de aquel sábado. No se cómo lo conseguí pero le encontré el lado positivo a una salida a base de iglesia, Sarmiento, e hidratos de carbono ingeridos de manera saludable, manteniendo el equilibrio.
martes, agosto 25, 2009
miércoles, agosto 19, 2009
Luz
Abro bien los ojos, los mantengo por un tiempo de ese modo. No paran de entrar en mi, la percepción sensorial me supera y sólo, sólo él se consume. Las luces adquieren muchas, muchísimas hasta tal vez incontables formas que llegan y entran en mi y me cautivan, desplegando mi imaginación. Algunas rojas, tan punzantes como fugaces en la historia que por el momento me lleva al protagonismo. Otras anaranjadas, con rayos que las cruzan y nubes que las difunden sobre el fondo que en el que el cielo entra en acción. Hoy se vistió a rayas con colores y sus tonos, generadores de un ambiente tétrico rodeándome. El piso está frío, la membrana me hela los huesos de mis extremidades, su nicotina me llama a consumirlo aún más. La abstinencia pasa a un segundo plano y se termina, él se termina y lo apago sobre la parte del piso cubierta por ese hierro lleno de semillas, se refleja la luz de su piedra y me transporta nuevamente a ese tono anaranjado de las luces mencionadas al principio de la narración. Con los ojos entrecerrados puedo capturar una toma fuera de foco de la escena, sin perder el brillo de las iluminaciones ni sus colores. Un avión que pasa me refleja un blanco mate, bajo las escaleras y el móvil canta un poco de Blur y enciende su pequeñísima pantalla para avisarme algo. Otras luces que me atrapan, la salida de la campana al estar arriba servía de espejo para las del cúbiculo inferior, las estrellas se muestran sólo un poco y las nubes salen para opacarlas. Las cenizas grises se prestan a una danza del viento, y yo simplemente respiro el fresco que me rodea. Mis pulmones siguen capacitados para realizar sus funciones cotidianas, mientras, mi corazón late y el mundo gira.
sábado, agosto 15, 2009
"Un tropezón no es caída" dijo mientras esperaba ser levantado. Está claro que nadie lo haría, ni siquiera él. Se vio un nivel más abajo de lo normal y sintió la desesperación de empezar a correr, pero para correr necesitaba sus piernas, y no tenía a nadie que le ayudara a encontrarlas. Creyó haberlas olvidado por algún lugar recóndito de los que había recorrido, o tal vez de haberse sentido libres quisieron experimentar y se fueron en busca de nuevas compañeras, nuevas historias, nuevas páginas donde contar lo bueno que fue mientras duró. Pensó, "¿Qué si no son ellas las que me acompañen?, mis manos podrían ayudarme". El caso es que resultaba más complicado que el hecho de simplemente mencionarlo, por lo que ese nivel de desesperación del principio había quedado en el olvido y se encontraba afrontando otro de mayor magnitud. "Ya nada es lo que era", dijo, y se tendió a llorar sus tan características lágrimas de cocodrilo, ya no contaba con esa posibilidad que dos segundos antes parecía ser la más acertada, no contaba con sus propias cualidades, poco a poco desaparecía, se esfumaba. Su cabeza empezó a dar vueltas en el aire, (si uno la veía sentía que tenía inmensas dimensiones pero al tocarla era diminuta, como un grano de maíz), a girar, subir y bajar, expandirse y contraerse, como si se tratara de algún extraño individuo de otro planeta. Hasta ese momento, todo parecía importarle sobremanera, pero aún así no tomaba cartas en el asunto, no podía adquirir ese coraje que implicaba llevar una vida sin sus ojos.
domingo, agosto 09, 2009
La fiesta
Diversas formas de festejar, de divertirse, de descansar. Todas, dentro y fuera de una misma ceremonia, tan presentes como fugaces y ajenas. Resulta fácil de entender, o al menos esa es la idea, y difícil de llevar a cabo el protagonismo. Todos quieren pasar desapercibidos y al mismo tiempo estar, aparecer y desaparecer cada tanto... Es un baile en el que estamos y no nacimos aptos para escapar. Es algo así como una aventura accidental, lo que no esperabamos y llegó sin que lo llamemos. Es sólo cuestión de dejar florecer ese nivel de impulsividad que caracteriza a cada uno de los hologramas que pisan en este momento, y cualquier otro, el mismo suelo. Dejarse llevar por la melodía cotidiana y esperar a que llegué aquel objeto sorpresa, que siempre aunque tardemos en llegar al punto de mayor detenimiento, está presente. Empecemos a ver, superar el concepto delimitado por nosotros mismos, dejar de mirar.
martes, agosto 04, 2009
El gris azulado que me cubre, esa gota cayendo, el brillo del suelo que opaca los rayos del sol con total facilidad. Autos circulando, entre camiones, camionetas, bicicletas, motos, personas caminando que mis oídos no llegan a advertirme de su presencia. Los árboles me abrazan, las nubes me amparan, la música que ellos cantan me habla y escucha al mismo tiempo, su mirada me guía e ilumina cuando me olvido de cómo andar. El triciclo oxidado me lleva a dar un paseo por la libertad, me rio en el camino, divago y entramos en confianza. Su mamá la que vive en el tanque me auxilia cuando se me parte alguna pieza que me conforma y nunca, nunca me dejan sentirme sola. Los gatos son tímidos a la luz del atardecer, sólo les queda un rato. La luna sale maravillada, mientras el sol se va, (se siente cansado, agobiado, necesita dormir lo que dura un eterno suspiro). Es el aire que entra sin siquiera pedir permiso, y me mantiene despierta aunque se que inconcientemente es el estado que más me gusta atravesar. Parezco sólo escuchar y observar, pero me mantengo hablando, en silencio, mis ojos cubren el espacio que mi boca solía. La pollera violeta parece cubrir hasta mi cabeza completamente, sólo que mis ideas no dejan de escapar como hacen en su rutina, y mis zapatos sólo sostener mis brazos y espalda, mis piernas hacen sus bailes como de costumbre. Mis pelos ondulados se pelean, y los invisibles que aman desaparecer se mantienen intactos, como si se perdiera su esencia. Mi boca se torna expresiva aunque no se mueva, su color se intensifica, es suave y sensible a palabras sin sentido, busca un objetivo en todo lo que emprende y nunca se siente afligida. Ella es la que sabe hacia dónde me dirijo, es la que cumple todos los papeles que el resto de mis sentidos no saben abarcar. Es algo así como una fiel compañera que, claramente, me sigue a todas partes, y entiende mis dilemas. Sólo estoy sentada, sintiendo.
sábado, agosto 01, 2009
viernes, julio 31, 2009
"tengo un plan"
Hoy conocí a una adulta de 5 años, increíble pero cierto. Llegó a sorprenderme la claridad con la que veía las cosas que transcurrían a su alrededor. Fatima era su nombre, y después de conversar un rato pensé interiormente "debería ser actriz", por la forma en que se expresaba y la capacidad que tenía para imitar a otras personas, grandes o pequeñas, existentes o no, compañeritas de jardín, incluso a mí. Primero pasaba por al lado con su total indiferencia, pero con el tiempo fuimos entablando una de esas amistades fugaces pero maravillosas que uno comparte con personitas de su edad. "Tengo un plan", me decía cada vez que me alejaba. Y ese iba cambiando con el tiempo, durante todo el rato que compartimos trajo nuevas ideas para implementar, una imaginación increíble que me transportó a las épocas en las que yo vivía historias similares, llenas de planes "a, b y c", saludos y códigos secretos, y apodos como el que compartimos nosotras, "chicas super-sabias". A veces perdemos esa capacidad de crear historias, imaginar escenas y de tal vez complementar ambos factores. El hecho es que cuando se estaban por ir me contaron un dato muy relevante en todo este asunto que estoy relatando... Fati sí era actriz, y claramente tenía facilidad para eso. Fue la primera pequeña gran artista con la que tuve el lujo de compartir una aventura, me divertí tanto escuchando sus vivencias en el jardincito, con sus compañeritas "Felicitas, Delfina, Candela y Candela", y su "se me ocurrió una idea". Nunca pierdo mi capacidad de asombro, no me arrepiento y disfruto esos momentos llenos de sencillez y sabiduría, en este caso de la mano de mi amiga super-sabia.

(la personita de la foto es Amèlie Poulain y uno de sus pacientes verdes)
jueves, julio 30, 2009
Sólo escucha
La música completa todos mis sentidos, llena mis oídos así como mis ojos y boca. El placer que transmite esa tranquilidad, esa relajación y un nivel de perfección combinado con la total simpleza de las notas que acarician mi cabeza agobiada de preocupaciones. Debería existir alguna forma de conseguir que esa melodía nos acompañe de manera continua, en cualquier actividad, incluyendo cuando dormimos, incluso cuando reimos, sin darnos cuenta de lo bien que nos hace. Encontrar la manera en que ella nos ayude a reconciliarnos con nosotros mismos y nuestro entorno. Resulta ser esa sensación de paz la que nos ayuda a sobrevivir, esa que nos transmite la música en este caso, pero que también es cercana a nosotros por medios que a veces son siquiera percibidos. Volviendo a la música puntualmente, los sonidos colorean de una forma extraña el frío gris de nuestra realidad. Le dan la temperatura necesaria para convertirla en nuestro abrigo, el aroma que completa las fragancias mas amenas. Es un viaje de ida y tal vez vuelta, nos transporta y con ella adquirimos la capacidad de flotar inconcientemente. Agilliza nuestra percepción para con nosotros y ellos, nos transforma y advierte el estado que estamos transitando. Es increíble que sea concretada por los seres más perfectos e imperfectos a la vez.
miércoles, julio 29, 2009
F.Y.A.
La gente tiene esa sabiduría superficial para encontrarle la quinta pata al gato. No importa cuánto sea lo que se esfuerce uno, siempre está ahí presente, corrompiendo nuestro equilibrio emocional y físico. No importa lo mucho que uno sacrifique ni lo complicado que le pueda resultar y aún así termine eligiendo el camino correcto, los espectadores más cercanos siempre van a encontrar esa falla dentro de la labor que conforma al ser humano. Fuck u all-
Azar y destino
Todos los días incrementa en mí esa capacidad que me caracteriza de complicar las situaciones. Podría simplemente actuar, dejarme llevar por mi intuición o algo que se asemeje, pero en cambio soy de ese tipo de personas que tienden a pensar todo detalladamente, absorbiendo de las ideas que pasan volando fugaces por mi cabeza lo mayor posible. Me es casi imposible pensar todo sólo el tiempo que le corresponde. Y más aún llego a plantearme quién determina el tiempo que cada situación planteada merece que se le dedique. Sería para mi como una especie de dote maravilloso alcanzar el manejo de esa convulsión generada por lo que acontece de manera externa, y lo que está transcurriendo de forma paralela dentro de mi. Tanto la cabeza como los sentimientos me juegan una mala pasada, empiezo a sentir como en pocas situaciones que el conflicto me supera y no puedo controlar lo que normalmente se mantiene estable de manera independiente a mis actos. No tengo interés en sentirme aún más asfixiada ni exigida tanto por el entorno como por mi misma. Creo que voy a dejar que la Tierra siga girando como de costumbre y mis pensamientos se esfumen con el correr del tiempo. Un camino tan simple como agobiante, pero que espero llegue a dar algún resultado dentro de los planteados como alternativos.
martes, julio 28, 2009
I need some fine wine
El insomnio definitivamente nos gana con frecuencia. ¿Nos cuesta dormir porque tenemos muchas cosas en la cabeza?, ¿tenemos muchas cosas en la cabeza y Ella se quiere tomar el lujo de acomodarlas cuando nos encantaría estar soñando con conejitos de color rosa que caminan por el cielo?, ¿puede llegar alguien a ser tan injusta? por favor que broma pesada nos está jugando nuestra compañera, la que dice de ser nuestra "guía" y encargada de nuestro equilibrio. Si el equilibrio responde a sus ordenes creo que tengo un problema, o varios mejor dicho. Si mi orientación responde de igual manera a lo que Ella dicta creo que la lista de problemas aumenta. Y si para colmo las decisiones que tomo son dictadas por Ella también, ¡qué complicada que estoy!. El alplax pasa a ser una opción de radical importancia, y saumerios que acompañen con un poco de The Cardigans conformarían el clima ideal. Es de esos momentos en los que me arrepiento de tomar esa taza de café mientras leía un libro de Marta Zátonyi, provocando ese nivel de aceleración que a esta altura, 03:40 AM, no estoy pudiendo manejar. "I need some fine wine".I'll see you on the dark side of the moon
La marea
lunes, julio 27, 2009
Alternativa
Pájaros en la cabeza
A veces es simplemente "ceder", darle al público de la primera fila eso que tanto espera y por lo que pagó su entrada en una posición tan cercana al escenario. El problema resulta cuando los del lado izquierdo de la fila esperan que la historia desemboque de una manera, los de la derecha de otra, y el mismo director de la obra sabe que va a terminar en una totalmente distinta. Es difícil el lugar del actor que posee el papel protagónico en esta escena, ya que le importa tanto cumplir su trabajo y concretarla como el director exige, como también le parece que la que él sugirió al escribir el guión no estaría tan errada. Y aunque considera que los finales sugeridos por los espectadores no tienen el mismo nivel de relevancia que los mencionados anteriormente, y no los considera como posibles, siente que su cabeza a cada palabra se retuerce un poco más, y espera que la usen para un truco de magia o algo por el estilo. Que digan alguna palabra misteriosa y salgan pájaros de la cabeza, o tal vez simplemente se la desaparezcan (facilitándole al actor el trabajo de pensar aquellos planteos que parecen retorcérsela aún más). O tal vez la usen sólo para ser multiplicada como aquella criatura de unas cuántas cabezas que si son cortadas crecen otras en su lugar; o volarla en mil pedacitos, y que partes de sus recuerdos caigan por todos lados, distintos lugares del mundo, inunden la realidad del resto de las personas con memorias limpias, frescas, llenas de vivencias interesantes como otras tantas aburridas, y manchen con sus pensamientos coloridos la materia gris que sobresale de aquellas cabezas grandes y autoexigidas. El actor sólo sabe que seguramente cumplirá el papel como corresponde, (según es dictado desde un nivel un poco más alto que el suyo), y que cuando este acto finalice empezará a correr, lo más lejos que pueda, hasta donde sus piernas lo decidan. Sabe que seguramente su destino tendrá aire fresco, aromas que lo desconcierten y toda la gama de colores absorbida por cada uno de sus sentidos, convirtiéndolo a él en algún tipo de ser sinestésico, pero libre, completamente libre y lleno de pensamientos que posean la misma cualidad que él en su estructura íntegra.
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