sábado, abril 16, 2011

¡Porquería!

Cada gota derramada vivió años luz filtrando deseos, desmintiendo historias claramente teñidas con un poco del no se qué de la vida en general. Al que no le guste que empiece a correr, nadar o volar... es así, no hay vueltas que dar con todo este asunto que les compete a quienes respiran. El arte de saberse caminando en un mar de gente, sin nadie alrededor, con todos.
Gritando, escupiéndo alegría y tragando la mierda que está más al alcance. La mierda que se sabe vender por si sola y todos los entes vivos saben comprar con ojos cerrados. La mierda que aparece en cualquier punto que direcciones la mirada, del derecho y del revés, pa' arriba y pa' bajo. Donde quieras mirar. Definitivamente. Ojo, no mierda convencional, es otra especie de la cosa... una mas bonita, que se disfraza de manera ocurrente, que aparece para reafirmar esto de escupir alegría. 
En cada vuelco, cada giro sobre el eje, aparece otro matiz, una mezcla heterogénea de sentidos, impulsos eléctricos, y una respuesta para todo eso (sigue siendo heterogéneo a pesar del orden natural en que estos elementos se dan a conocer). Matiz brillante, y blanquecino, deformación de lo que se ve, de lo que se cree que se ve al menos según nuestros preconceptos culturales. No se puede definir con una palabra puntual, y hasta resulta enroscado concebir esta idea, pero creo, creo (más bien, estoy bastante convencida) de lo equivocado que se puede estar y dejar de estarlo al mismo tiempo, de lo seguro que se siente uno, y más que de cualquier otra cosa, de lo equivocado que se está en todo, salvo en eso. La seguridad de saberse la mierda que se ve.

martes, marzo 29, 2011

breve relato de un dibujo en el agua

Técnicamente está sentado en las nubes, y lo seguirá estando para siempre,
según su silueta quiere mostrarnos.


O hasta que se lo lleve el tren 
y no pueda ni caminar, 
                                            ni sentarse, 
                                                 ni mirarse en un espejo.

viernes, marzo 18, 2011

sábado, febrero 26, 2011

7 AM

                  Intenté controlar,
                probé escuchar,
                    grité, ensordecida por la locura,
          corrí con la cabeza, 
     volé con mis pies,
                   y comprendí.
          
  Experiencias cercanas al ayer, 
           historias secretas, 
                  ojos cubiertos de olvido.

         Bonita mentira, 
               dentro de cuatro paredes, 
        tapada por goce. 
           Risas cubriendo penas, 
   palabras llorando fuego, 
           
                         y dos cielos, 
                              pidiendo a gritos
            caer sin apuros, 
               sin miedos, 
                                             sin amor
             Caer
                  vivos, 
                        distantes, 
                      en un dulce
                                       vacío  
                                            eterno.
 
    
 
      



jueves, febrero 24, 2011

Amor amor

En el viaje en tren apareció un rostro, que trajo consigo un recuerdo, una sensación, latente aún en mis sentidos.
Tuve un día uno de esos amores fugaces pero eternos. Un amor que no llego a ser recíproco, ni platónico, de hecho siquiera creo que fue anunciado.
Apareció un clown en mi vida, apareció una noche, habló, supo callar, supo escuchar. Pasaron los días y creí que lo volvería a ver. Volví al mismo bar, la misma mesa, la misma silla, hasta incluso tomé la misma cerveza esperando que aparezca (tomé un par de más, y seguí esperando).
Nunca llegó, tal vez se disfrazó de otro personaje y no lo pude reconocer, o tal vez nunca existió.
El caso es que esta historia trajo a mi mesa una cena ciertamente fácil de digerir ("No esperes que el Sarmiento traiga consigo, de Once a Moreno, lo que no supo llegar por si solo").


(y seguí poniendo de excusa la espera a clowns inexistentes, pa' seguir tomando birritas en las sillas de los bares)

Alfredito


 Enseñó más de lo que llegó a aprender.
Vivió, murió, creció, y ahí está, sentado, mirando crecer a los demás.-
Sólo observa, puede ver con claridad cuestiones actuales mejor que el resto. Tan chiquito y tan vivo, tantos como él. Tanto para ver, tanto para hacer. 
En cambio, son horas eternas, años eternos. Años viendo morir los colores,  viendo crecer los muros, caer ideas, quebrar las voces, huir a los más fieles.
                   Nadie le preguntó si era ese el papel que quería cumplir,
                          (estático en una foto en blanco y negro, viendo romperse todo, decolorandose, destruyendose). 
               La vida lo atrapó, como a muchos otros, lo encerró. Absorvió su temperatura, sus tonos más vivos. Es el reflejo de quién lo mire, es un destello de luz en una caja de zapatos. Es lo que quieren que sea, es la utopía de cualquier observador. Quieto, atento, se lee tranquilo en su expresión. ¿Cuál es el punto, en el que se encapsula la vida, el momento en que se convierte a su forma más simple, su estallido en blanco y negro?




domingo, enero 02, 2011

¡Estallando de alegría!

Doce días caminando para llegar a la nada, seis de ida, seis de vuelta. Un estallido a sus espaldas genera una ilusión polvorienta. Se torna rojo, azul, amarillo, todo parece brillar, lo más absurdo del regreso de un viaje ilustrado en blanco y negro.
De nuevo en la partida y un nuevo rumbo se asoma. Quien sabe de vueltas sabe escuchar los silencios a la perfección; cantar las oleadas de flores arrasadas por el invierno, en tiempos en que renace un verano atónito de tantos jolgorios; divagar en su vaivén de goce y ley.
Cada loco con su tema, sustancia inherente en las almas que recorren los pabellones del dos-mil-tanto. Cada loco con su tema y cada día un nuevo entierro, decorado siempre por campanas, guirnaldas y lágrimas donde quiera que vayas. 
Todo esto y un poquito de aquello también, debe ser en parte por esta ley que dice que los polos iguales se repelen, y los opuestos se atraen. Aquel llanero solitario que cabalga el hoy en día, rechazando la malaria es absorvido por ella, y descubriendo la montaña se halla él como una pequeña encarnación en toda su inmensidad.
Navegar, fluir, accionar en conjunto, socavando diariamente ilustres leyendas de una mente tradicional en su figura, sin recuerdos del mañana, que vive proyectando en paralelo un ayer idealista, lleno de magia y aventuras hollywoodenses.
La metamorfosis de esta oruga parece concluir en aquel polvo, del estallido en colores, de este libro infinito en blanco y negro. La historia que se escribe día a día, acerca de una masa, técnicamente humana, humanamente quebrantada por el ayer idealista, malarias que absorven llaneros solitarios y entierros (humanamente decorados).

domingo, octubre 17, 2010

Gustito a mierda

Ese breve pero reiterado gusto a mierda no tiene límites, no entiende fronteras ni condiciones, no busca la razón, no aspira a condenar pero tampoco libera, al menos por los próximos cien años. Es ese gustito que aparece cuando las fotos se tornan grises un día soleado, gusto a lo molesto de lo simple, a lo indefectiblemente tedioso, nada ameno a los sentidos (o poco y nada). La sensación que te deja una tormenta el único día libre que te permiten en el laburo, cual lluvia de tenedores si te pones una fábrica de sopita. Ver y saludar al último bondi que sale en la noche, sin acceso a él. Eso sobre todo, sin acceso a él. Ese salvavidas de plomo que te cae desde el cielo cuando menos lo necesitas. 

jueves, septiembre 02, 2010

Casco de Acero

"[...]El hombre 'moderno' llama a esto sentimentalismo; no ama ya las cosas, ni siquiera lo que le es más sagrado, el automóvil, que espera poder cambiar lo antes posible por otra marca mejor. Este hombre moderno es decidido, sano, activo, sereno y austero, un tipo admirable; se portará a las mil maravillas en la próxima guerra. No me importa nada; yo no era un hombre moderno ni tampoco enteramente pasado de moda; me había salido de la época y segura adelante acercándome a la muerte, dispuesto a morir. No tenía aversión a sentimentalismo, estaba contento y agradecido de notar en mi abrasado corazón todavía algo así como sentimientos.[...]"


El lobo estepario, Hermann Hesse (1928).

domingo, agosto 29, 2010

Conjunción

¡Entrelazando caminos! Un hermoso rejunte de notas, que poquito a poco buscan un equilibrio, ficticio, aunque quieran creer que es real. El norte llega al sur y viceversa, gracias a todos los entes que relacionados entre si saben enriquecerse; por las células que los constituyen puede uno estar seguro de que todo llega y se va en cuestión de segundos. Un día si, un día no, ¿Quién sabe? Tal vez mañana sin siquiera notarlo el destino se trabe para dar una sorpresa y sean estos mismos entes quienes comiencen a tramar el telar, con el hilo de la desdicha siempre presente. 
Las palabras se unen para formar espantosas ideas de desgracia, ¡por favor! terrible manera de echarse a sufrir la de los indefensos. 
Deberían dejarse de joder y disfrutar un poco el humo que nos rodea.

"Deep in the heart of the south", Ella Fitzgerald

Lady Ella canta, el sol ilumina, los ojos se abren y cierran velozmente como un cuentagotas. Cada paso es el comienzo de una de sus nuevas historias por contar. Nada sabe, nadie le entiende, sólo camina y cuenta relatos de una vida en blanco y negro. Escucha como si fuera el último día con los pies sobre la Tierra, canta,  siente, y vuelve a morir.
Los domingos son días socialmente rechazados por la mediocridad volando en el aire. Un diente de león es más estático en influencia de las corrientes, que el loco estado anímico de Nadie cuando sale a caminar.
Nadie sabe muy bien que sus pocos días contados con los dedos de su mano amorfa son el por qué de su existencia. No necesita recordar, ni sumergirse en la nostalgia de lo que fue, simplemente se sienta de nuevo a escuchar una hermosa voz cantar jazz de los años cincuenta. Aquel blanco y negro, de las escenas de su realidad, parece perder cada día aún un poquito más saturación en sus colores inexistentes. Todo lo anhela, lo cree, vive muertes constantemente, nunca olvida qué y cómo fue su vida anterior, sabe con certeza que la nada en su existir es algo incongruente e imposible de llevar a cabo. 
Es por eso que los domingos que van apareciendo con el correr del tiempo frente a él, le enseñan a la perfección como vivir, morir y saber elegir con seguridad el camino a transcurrir próximamente. 
Gracias a Nadie por transmitirnos sus experiencias dinámicas y reales en la vida de cada uno de nosotros.

lunes, julio 12, 2010

pestañeo

Cerré los ojos y allí estaban. 
                 Como en una especie de 
             fiesta-de-cumpleaños-sorpresa, 
           mis allegados, todos parados uno al lado del otro, mirándome. 

De cierta forma se hallaban divididos por grupos:
 estaban las horas y los días por la izquierda;
 a la derecha los más pequeños, 
           los minutos y los segundos; 
       y en el medio quienes parecían ser los organizadores,
            mis recuerdos. 


        Cuando abrí los ojos ya parecía ser verano,
                               calor, 
                                  sol 
       y sonrisas brillantes por todos lados. 


Ahora me pregunto 
qué será 
cuando los más pequeños hayan crecido 
y nadie recuerde 
         ni las sorpresas,
                   ni las sonrisas del verano. 

jueves, junio 24, 2010

Volando gris

No sabe hasta cuando se podrá 
                tirar de la soga antes de que se corte, 
                                                                       y duele,
                   le está doliendo a los dos globos que vuelan en el aire,
                 dos globos rojos dentro de una película en blanco y negro. 


               ¿Qué es lo que vale de volar si se está perdido? 
                                                         ¿Hasta cuándo?
                  
             El dueño de aquellos fantásticos entes voladores, 
                                                   ¿Qué pensó cuando los dejó ir?
        ¿Se habrá dado cuenta 
 de la maravilla que se habría de perder, 
                                           dejándolos fluir 
                                                        por el aire que 
                                                          él mismo respiraba?



miércoles, junio 23, 2010

Sonríe

 Hay cierta persona amiga mía, buena amiga mía. Apenas supe de ella me sorprendió la forma en que hacía brillar su sonrisa, a cada hora, cada día, siempre, incluso en la oscuridad, su sonrisa brillaba de una manera muy especial. 
 A medida que fui conociéndola fui descubriendo todo lo que esa sonrisa sabía enmascarar. Cada gramo de sufrimiento, de preocupación que podía llegar a cubrir con un simple gesto en su rostro. 
 Ayer mi amiga, después de un rato de charla, escupió hacia mi palabras que tiempo atrás yo ya había saboreado. Palabras que aparecen en esas conversaciones de la vida donde encontramos las idas y venidas, ese "estoy cansada". Sólo dos palabras que manifiestan en el mejor de los casos la ilusión de recuperarse algún día de los que nos queda transitar. 
 ¿Por qué será, que a esta pobre piba las vueltas de nuestros caminos hicieron que nos cruzáramos? Justo enfrente mío, justo conmigo se vino a chocar, que pocas palabras de aliento sé juntar para profetizar esperanza y alegría en circunstancias donde ni siquiera reconozco su existencia. 
 Cuando uno llega al punto en que se siente contaminado de adentro para afuera, se siente permeable y maleable por el resto del sistema, es cuando aparece el "estoy cansada". Aparece también cuando se nada de forma constante contra la marea, en el punto exacto donde las corrientes de la frustración y la amargura se chocan para formar ese falso bálsamo donde nos hundimos con facilidad. ¿Cómo será? Sólo eso necesita conocer un alma que todavía se encuentra dentro del cuerpo que la contiene para mantenerse allí donde está. Mil veces se pregunta cómo será sentirse con fuerzas para caminar, aún cuando siente que ni las propias piernas ni el camino colaboran con la causa. Sólo el silencio sabe responder.
 Y es así como la charla pudo durar horas eternas, pero ni yo ni el sentido del momento le mostrarían a ese cuerpo apenado que la cosa es bonita. Nada más que las pequeñas circunstancias pueden quitarle a ella ese rico gustito a mierda que los palos de la vida pueden hacerle sentir.
 Es simple y tan difícil de comprender al mismo tiempo, la cosa no va a cambiar, sólo es aquella hormiga viajera la que sabe y encuentra la forma en que el panorama se vea un poco menos inundado por el humo y la angustia. 
 Lo más interesante, es que estoy convencida de que si me la cruzo hoy a ella, me va a seguir saludando con esa sonrisa que tan bien le sale.
                                                          Como siempre

domingo, junio 20, 2010

lluvia ácida

Las ruedas siguen girando como si nada hubiera ocurrido, como si no se hubiera terminado el mundo, como si no fuéramos ya sólo el alma de lo que alguna vez fue. 
¡Qué faltos de coherencia pueden llegar a ser los espejos! siempre la misma historia, los miro esperando una respuesta algo más, no se, interesante. Y ellos, tercos, muestran siempre lo que esperan que yo acepte. 
                         Y las ruedas siguen girando.
 Y el servicio meteorológico dijo un día que el sol iba a reinar el fin de semana, y al día siguiente se atrevió a decir que iba a llover los tres días (y no cayó una gota de agua, ni de ácido, ni de nada que pueda llegar a precipitarse desde los cielos). 
                                          
             ¿Qué tendrá que suceder para que desaparezcan
           los falsos reflejos de aquello que alguna vez supo encantarnos? 

sábado, junio 19, 2010

jueves, junio 17, 2010

El barrio

Viví en un barrio, hace un largo tiempo, en Paso del Rey. Todavía creo sentir el calor del sol de las mañanas en que me despertaba y se percibía en el ambiente el olorcito de carne asada cocinada por mi viejo, mañanas de otoño en las que me encandilaba el color de las hojas del liquidambar. 
También así (como pasaban esas cosas en mi barrio) entró una vez un perro, un cachorrito de la calle, para que le dieramos cariño, yo quise transportarme a una película de Disney y lo llené de ropa para que no tuviera frío (todavía lo escucho llorar desde afuera).
Mercedes Sosa cantaba Juana Azurduy mientras recorríamos los Siete Lagos con mis tres hermanos, mamá y papá, en ese renault 9 blanco que nos acompañó a tantos lados (todavía puedo oírla decir flor del alto Perú).
Me entretenía clavando clavos en pedazos de madera, no se por qué todavía siento la eternidad que duraban los sábados y domingos para mi en época de clases. Pintaba en batik remeras y telas que había por ahí, con mi hermano Nacho, el más grande de los tres (y zurdo también, como yo). Mi vieja me compraba crealina, y hacía piezas pequeñas que variaban desde zapatos hasta caras y artefactos extraños; así como pintaba en acuarela los paisajes que vi en aquel viaje que Mercedes cantaba. 
Disfrutaba viajar con la cabeza, siempre los destinos eran elegidos por mi dedo al caer en el globo terráqueo, cuando terminaba de girar; o mi otro dedo, al señalar la primer página de alguna letra en el diccionario (más de una vez disfruté el paisaje de las Islas Fiji). 
Todavía desde acá siento la sensación de desprotección para con el vecino de al lado, un pibe de pelo naranja y pecas en todo el cuerpo, que sabía ubicarse enfrente mío, a través del alambre mientras yo me hamacaba, para asustarme y contarme historias que me transportaban a lugares espantosos. Mil veces durmiendo me sentí encerrada en aquellas paredes de chapa que formaban su casa, mil veces sentí que no estaba en mi lugar. 
Hoy, me di cuenta, que siento más recuerdos como estos, que mi presente en este espacio actual de mi vida. 
También entendí que laburando toda la mañana va a llegar el momento en que el reloj marque las 12:30 y voy a estar prendiendo mi parucho para llenarme los pulmones de mierda. Clara y técnicamente, estoy más muerta que cuando vivía en el barrio.

miércoles, junio 16, 2010

pizza
     quilmes bock, 
                  él
           y  yo.


     (y un paruchito pa' después)

lunes, junio 14, 2010

Cosas

Con el correr de los días, aprendí que un viaje en el sarmiento es más útil que mis quince años dentro de la misma institución de aprendizaje privada; que observando y preguntando puedo llegar a donde mis ganas me arrastren; que el camino sinuoso de mi vida es tan largo y efímero al mismo tiempo que si no comienzo a recorrerlo el resto lo hará por mi; que nadie es de nadie y que todo así como llega se puede ir. 
Aprendí también que las personas y las cosas desaparecen sin que nos demos cuenta; que no es cierto que el ser humano se diferencia del resto de los animales por ser racional, en su mayoría la gente puede sorprenderte por falta de razón. 
Que los proyectos valen lo mismo que las monedas falsas si no se cumplen, que las promesas que no se cumplen valen menos que todo eso; que los colores se pierden los días de lluvia, que puede ser perjudicial para la salud mental combinar poesías de Bukowski y los veinte grandes éxitos de Sui Generis los días especialmente grises de lluvia. Que mientras que para algunos la sonrisa es tomada como filosofía de vida, para otros es casi una perfecta desconocida. 
Que no es lo mismo abrazar a alguien que ser abrazado por ese mismo alguien. Aprendí que los valores humanos cambian según el ánimo, el momento y el lugar; que por más loco que parezca, volar no es posible sólo para aquel que tiene alas por naturaleza. Que una droga no es la que nos perjudica sino nuestra propia cabeza se encarga de traicionarnos, que nada es eterno, que las religiones no son para responder preguntas sino para soportar el sufrimiento que se cree conocido por el común denominador de la gente. Que la belleza exterior nos llama y a veces la interior se encarga de alejarnos; que el café y la cerveza son los mejores amigos de los cigarrillos. 
Que las mentiras pueden durar lo mismo que la vida de cualquiera, que nunca nadie sabe cuan real es lo que se está viviendo. Que aunque un individuo se crea feliz, el origen de la palabra sólo fue un error de unas pocas personas que quisieron insertarla por el mero hecho de que sonaba bonita, y en todo este tiempo no se supo su verdadero significado. 
Me supieron enseñar muy bien que mientras todo es color de rosa algo a contraluz está madurando para cambiarlo, y que si te entretiene vivir el sueño las horas se encargan de despertarte. Que las ideas saben esconderse mejor que cualquier otro ente en el sistema, que las reglas no son para ser cumplidas sino para castigar al que no las acate. Que los pulmones se agravian con los tóxicos del tabaco, pero más se agravian si el entorno se encarga de convencerte de que te falta el aire. Entendí lo difícil que es caminar si tus ojos están bien cerrados, también entendí que las películas hollywoodenses fueron creadas para ilusionar a los débiles. 
Que ninguna obra de arte lo es si no la acompaña un sentimiento, algo para expresar, que así como es con el arte lo es con todo lo que queremos que tenga un mínimo valor. Que nadie se equivoca, simplemente deja de lado lo que solía importarle para el mismo fin egoísta que rige a todos los seres humanos. 
Aprendí que el nivel de importancia de las cosas es completamente relativo, que siempre voy a ser un ignorante corriendo por el campo de respuestas inalcanzables.

domingo, junio 13, 2010

                                                                    
casi.todo estaba quieto, 
                                                                                            como siempre.